Boho Grunge Wedding Inspiration

¡Buenos días y feliz lunes! Ha pasado mucho tiempo desde la última vez que escribí, un tiempo en el que he estado aprendiendo sobre diseño y organización de bodas para volver siendo una versión mejorada de Con otro Rollo. De ese período nace este editorial y, también, de la necesidad de mostrar que las bodas no tienen por qué ser blancas, rústicas o industriales.
Ahora que están tan de moda los lugares abandonados y decadentes, recordé una caseta de campo abandonada que conocía desde niña. En medio de un descampado, llena de humedades y grafitis. El último lugar donde esperarías celebrar una boda, pero con un aire grunge de los 90 que me atraía muchísimo. Sobre todo, me sentí inspirada por aquel grafiti en forma de corazón de color negro. Para suavizar esta estética, decidí que debíamos llenar el espacio de flor, incluyendo la estética boho al conjunto. El resultado, algo que llamamos Boho-Grunge. Decidí ponerme en marcha y buscar un equipo de profesionales que viese las posibilidades del espacio y el concepto y estuviese dispuesto a colaborar. Gracias a ellos, esta Boho-Grunge Wedding Inspiration ha sido posible.
Elegí el granate como color principal, con fondo de verdes y toques dorados, para conservar ese aspecto de mágica decadencia. En esta parte de la sesión colaboraron Rosana y Voro, de El Hijo del Carpintero, aportando todos los elementos en madera dorada. Ellos construyeron para la ocasión las iniciales de los novios que vemos al fondo de la caseta, a cada lado del grafiti del corazón, dando el contraste perfecto.
El centro de mesa es obra de Livia, de Hydrie Arte y Flores, así como la corona de flores y el ramo de la modelo y el prendido del novio. Livia se implicó muchísimo en la decoración de la sesión y aportó muy buenas ideas, como las bombillas que cuelgan desde el techo de la caseta y que creo que fueron todo un acierto.

Como tarta nupcial elegimos una naked cake, por estética natural y de plena tendencia. Coronada por flores de color granate, fue obra de Celia, de Las Cuqui Tartas. Pudimos probarla al acabar la sesión de fotos ¡y cayó entera! Las minutas son un diseño de Nathalie Arana, diseñadora gráfica e ilustradora, que captó al instante el estilo de la sesión y lo plasmó en su propuesta. Un diseño que comenzó con papel y acuarelas para acabar digitalizándose y convirtiéndose en las minutas que podéis ver en las fotografías.
Quería que los modelos que reflejasen totalmente a ese tipo de novios modernos y alternativos, novios con rollo. Por ello, casi desde el principio tuve claro que la modelo tenía que ser Ana Palmer, con sus tatuajes, su pelo rojo y su rollazo. El vestido de novia es obra de Lucía Medina. A partir del concepto Boho-Grunge de la sesión, Lucía diseñó este vestido de dos piezas de estilo boho, adaptándolo al cuerpo de nuestra modelo y eligiendo cuidadosamente el tul y el encaje que lo forman.
Y, como modelo masculino, elegimos a Pere Miquel Martorell. Con su pelo largo, sus dilataciones y sus anillos. El traje del novio es de Miquel Suay, donde nos ayudaron a encontrar un traje que encajase con un novio diferente, de un estilo algo hipster y con elementos en granate, como el fajín de terciopelo o la pajarita. En cuanto al peinado, pensamos que el man bun era lo más adecuado para este novio hipster. Una forma de llevar el pelo perfecto sin perder la identidad el día de la boda.
La peluquería y maquillaje de ambos modelos es obra de Vicente González. El estilo Boho-Grunge requería una novia atrevida, con un ligero ahumado negro en los ojos y unos marcados labios granates. Encontró la forma perfecta de recoger el largo cabello de la modelo de forma que se apreciase el vestido y, al mismo tiempo, quedase bien con los dos cambios de tocado que iba a llevar. El tocado joya que utilizó nuestra novia además de la corona de flores es un diseño de Nathnit, firma de joyas hechas a mano.
En cuanto a la fotógrafa, tenía claro que debía ser Elena De Las Cruces. Sus fotografías tienen la fuerza, el estilo y el tratamiento del color perfectos para un editorial de este tipo. Algo más cañero y menos dulce que la típica fotografía de bodas.
Son fotografías llenas de naturalidad, intimidad y sensualidad. Algo que consiguió con dos modelos que no se conocían previamente y delante de todos los proveedores de la sesión. ¡Imaginad lo que puede conseguir con una pareja real!
Soy muy fan de estos anillos gigantes de El Hijo del Carpintero. Los novios se lo pasan genial jugando con ellos y quedan unas fotografías tan estupendas como ésta.
Estoy muy feliz de publicar por fin este editorial, donde se refleja mucho mejor el estilo de bodas que me gusta organizar: personales, diferentes y anticonvencionales.
La delgada línea entre lo económico y lo cutre

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