Lecturas para una boda por la Iglesia

Dependiendo de si la ceremonia es religiosa o civil, las lecturas que se realicen son muy diferentes. Ahora en las ceremonias religiosas hay más libertad para leer textos que no pertenezcan a los textos sagrados. Lo cual es de agradecer, porque a veces aunque te cases por la Iglesia te apetece que alguien diga unas palabras con un cariz más personal.

Sin embargo sigue habiendo momentos, como la Liturgia de la Palabra, que no deberían ocupar otro tipo de lecturas que no fueran religiosas. Elegirlas es complicado, ya que partimos de una selección reducida y escrita hace demasiado tiempo. Algunos textos han quedado desfasados, como aquellos que hablan de cómo debe ser la mujer o de la mujer como apoyo al hombre. Eso nos deja todavía menos opciones, y por ello acabamos escuchando los mismos en todas las ceremonias. Por ejemplo, el texto que os dejo a continuación es mi favorito dentro de los posibles para la liturgia, y seguro que ya lo habéis oído varias veces.

Primera carta del apóstol San Pablo a los Corintios (Cor. 12, 31-13, 8a):

“Hermanos:
Ambicionad los bienes mejores. Os voy a mostrar un camino más  excelente.
Ya podría yo hablar las lenguas de los hombres y de los ángeles;  si no tengo amor, no soy más que un metal que resuena o unos  platillos que aturden.
Ya podría tener el don de predicación y conocer todos los  secretos y todo el saber; podría tener una fe como para mover  montañas; si no tengo amor, no soy nada.
Podría repartir en limosnas todo lo que tengo y aun dejarme quemar vivo; si no tengo amor, de nada me sirve.
El amor es comprensivo, el amor es servicial y no tiene envidia; el  amor no presume ni se engríe; no es mal educado ni egoísta; no se  irrita, no lleva cuentas del mal; no se alegra de la injusticia, sino que  goza con la verdad.
Disculpa sin límites, cree sin límites, espera sin límites, aguanta sin límites.
El amor no pasa nunca. ”

A veces nos equivocamos, nos enfadamos y metemos la pata con nuestra pareja. Pero este texto nos recuerda que el amor está más allá de todo esto, y que debemos tenerlo en cuenta para sacar adelante la relación.

Me ha salido un post un poco más serio de lo que os tengo acostumbrados, pero es lo que tiene hablar de ceremonias religiosas. Mañana volveré con algo más animado.

¿Qué opináis de que se incluyan lecturas que no pertenezcan a los textos litúrgicos? ¿Cuál es vuestro texto favorito para la liturgia?

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One Comment

  • Desde luego, la Epístola a los Corintios también es mi texto favorito. Es tan universal y cierto… Pero a mí me gusta más esta versión:
    I Corintios, 13:
    “Aunque hablara las lenguas de los hombres y de los ángeles, si no tengo caridad, soy como bronce que suena o címbalo que retiñe.
    Aunque tuviera el don de profecía, y conociera todos los misterios y toda la ciencia; aunque tuviera plenitud de fe como para trasladar montañas, si no tengo caridad, nada soy.
    Aunque repartiera todos mis bienes, y entregara mi cuerpo a las llamas, si no tengo caridad, nada me aprovecha.
    La caridad es paciente, es servicial; la caridad no es envidiosa, no es jactanciosa, no se engríe; es decorosa; no busca su interés; no se irrita; no toma en cuenta el mal; no se alegra de la injusticia; se alegra con la verdad. Todo lo excusa. Todo lo cree. Todo lo espera. Todo lo soporta. La caridad no acaba nunca. Desaparecerán las profecías. Cesarán las lenguas. Desaparecerá la ciencia. Porque parcial es nuestra ciencia y parcial nuestra profecía.”
    La “caridad” es un sinónimo de amor”. En mi boda me gustaría que estuviera esta 🙂

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